18 de noviembre de 2017
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Arbués

Pequeña población situada a 768 m de altitud, entre barrancos, en un terreno de relieve más suave que marca la transición entre las últimas estribaciones occidentales de la sierra de San Juan de la Peña y los paisajes abiertos de la Canal de Berdún. Cantera y  losera tradicional, forma parte hoy del Parque Cultural de San Juan de la Peña.
Incluido en el municipio de Alastuey, lo sustituyó como cabecera en los años sesenta del siglo XIX y en 1967 se incorporó a Bailo. El fogaje del Reino de Aragón de 1495 daba a Arbués 12 fuegos. En 1857 tenía 195 habitantes y alcanzó los 357 en 1900. Contaba con 16 en 2004.

HISTORIA
Su topónimo indica un origen prerromano (sufijo –ués, posible antropónimo vascón), pero la primera referencia cierta de su existencia data del año 1004 (el documento del 987 en que se cita el monte de Arbós es falso), cuando Aznar Fortuñones cedió al monasterio de San Juan de la Peña todo cuanto poseía en Arbuassi. Medio siglo después (1046) Ramiro I de Aragón y su esposa Ermisenda otorgaron dos casales en Arbuas, con sus heredades, décimas y primicias al cenobio pinatense, cuyo patrimonio se incrementó en las décadas siguientes. Sin embargo, el dominio temporal lo tuvo siempre la Corona, que en 1283 vio incendiada y destruida la villa por la incursión de navarros y franceses en la Canal de Berdún. En 1830 figuraba aún como lugar de realengo. Natural de esta localidad fue Galindo de Arbués, maestro del rey Alfonso I.

ARQUITECTURA RELIGIOSA
La fábrica actual de la iglesia parroquial de San Pedro apóstol es una amalgama de construcciones entre las que se distingue, por la calidad de su cantería, lo que resta del primitivo templo románico, de una nave y ábside semicircular orientado al este, levantado en las primeras décadas del siglo XII y que muestra la influencia artística de la catedral de Jaca.
De lo conservado destaca especialmente el muro meridional, rematado por canecillos pétreos tallados con motivos diversos (entre ellos alguna figura humana contorsionada), y en el que abre una notable portada de filiación jaquesa, con estructura de arquivoltas y delicada decoración (ajedrezados, aves afrontadas, palmetas, etc.). En el tímpano se dispone también un crismón trinitario. Este edificio fue profundamente reformado en los siglos XVII-XVIII (cambio de orientación litúrgica, derribo del ábside, construcción de la torre, adición de una nave al norte), y aún después, de ahí la yuxtaposición de volúmenes que ofrece al exterior. 
Románica es también la ermita de San Sebastián, situada en el collado homónimo.

ARQUITECTURA CIVIL Y POPULAR
El reducido casco urbano se vertebra en torno a una única calle, la calle Mayor, que parte de la iglesia parroquial, aislada en un extremo de la población. La mayoría de las casas son adosadas, aunque también hay algunas exentas de grandes dimensiones. Domina la mampostería de piedra, tanto a la vista como encalada, mientras que bloques monolíticos enmarcan los vanos, de pequeño tamaño, con  la excepción de algunos bonitos balcones volados con antepecho de rejería. El elemento más destacado de la fachada es la puerta, en arco de medio punto de grandes dovelas o adintelada, y en algún zaguán aún se ven bellos pavimentos de cantos rodados. Los tejados de losa son raros, sustituidos por la teja árabe, más frecuente en la zona.
Ejemplo notable de arquitectura civil es la casa infanzona de los Anaya (siglo XVII), de imponente fachada principal de sillería, con escudo heráldico en un frontón que corona una típica portada en arco de medio punto de grandes dovelas.

FIESTAS Y TRADICIONES
El 20 de enero celebra la festividad de San Sebastián y San Fabián y es costumbre encender hogueras la víspera.