23 de septiembre de 2017
Comarca de la Jacetania c/ Ferrocarril s/n
22700 - Jaca
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Binué

Encaramada sobre un altozano, a 914 metros de altitud, se sitúa esta pequeña localidad del valle de Abena, en la vertiente oriental de Peña Oroel, con magnífica vista de los campos de cultivo. Agricultura y ganadería han constituido históricamente sus medios básicos de vida, como lo han sido para las demás poblaciones de la Val de Abena (Abena, Ara, Artaso, Binué y las pardinas de Ayés y Lasiella), con las que comparte un pasado común.
Formó municipio independiente con Ibort, Rapún y Abena hasta que a finales del siglo XIX éste último le sustituyera como cabeza del término. En 1943 se incorporó al ayuntamiento de Navasa, con éste al de Guasa en 1964, y en 1966 Guasa se distribuye entre Jaca y Sabiñánigo. El fogaje de 1495 que ordenó Fernando el Católico le otorgaba 6 fuegos. En 1900 tenía 76 habitantes. En 2003 contaba con 7 vecinos.

HISTORIA
Son muy escasos los datos documentados sobre la historia de Binué. Aparece mencionado en el año 1080 como lugar del dominio del rey de Aragón y el primer tenente conocido es Eneco Sánchez, señor de Binué (“Vinui”), en el año 1083.
Como lugar de realengo aparece consignado en los años 1414 y 1785.

ARQUITECTURA RELIGIOSA
La iglesia parroquial de San Pedro es una modesta construcción edificada a partir de 1587 sobre otra anterior románica (siglo XII). De ésta se salvó su torre, magnífico ejemplo de irradiación del “románico jaqués”, apreciable en la buena cantería de su fábrica y en los bellos ventanales geminados del primitivo cuerpo de campanas. El templo es una sencilla nave rectangular que fue reformada en época barroca, momento al que corresponde su cubierta con bóveda de cañón con lunetos. Tiene coro alto a los pies, atrio de acceso y tejado de losas de pronunciada pendiente. Insertas entre el pavimento hay varias sepulturas, algunas decoradas con singulares grabados, y que pertenecieron a  gentes de la localidad, como revelan sus apellidos. Del conjunto de retablos barrocos que adornan la iglesia, destaca el retablo mayor, una estimable obra de los jacetanos José y Juan Tornés realizada hacia 1720, con la imagen sedente de San Pedro representado como papa (iconografía poco habitual). Corona el retablo la imagen de María Magdalena, santa que fue venerada en otro tiempo en la ermita de su nombre, hoy arruinada. De la ermita de la Santa Cruz, situada junto al cementerio, se conserva un Calvario.
La iglesia de Binué atesora una buena colección de lienzos del siglo XVII, de gran formato y temática religiosa. Su oscurecimiento por el paso del tiempo no ha podido ocultar su indudable interés.

ARQUITECTURA POPULAR
El reducido caserío de Binué se organiza en torno a la iglesia parroquial, cuya torre constituye la principal referencia visual de la localidad. De fuerte sabor popular es el conjunto que forma la iglesia con el antiguo pozo, todavía en uso, y la plaza adyacente, a lo que se suma el atractivo de la amplia panorámica del valle que se obtiene desde su emplazamiento privilegiado, en un extremo del altozano sobre el que asienta la población. 
La plaza está generada por la disposición de tres viviendas que reflejan los usos tradicionales de la arquitectura de la zona. La construcción en piedra, los tejados de losas, las puertas adoveladas y los motivos decorativos de tradición gótica en puertas y ventanas abundan en sus casas. Algunos de sus nombres son: Gil, Jarné, Pueyo, Abellanas, Aísa, Calvo o La Abadía.

FIESTAS Y TRADICIONES
Binué celebra su fiesta mayor el 8 de septiembre en honor de la Natividad de la Virgen. El 22 de julio se solía ir en romería a la ermita de la Magdalena.