18 de noviembre de 2017
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Villanovilla

En pleno valle de La Garcipollera (Val Cebollera o Valle Cepollaria), en la margen izquierda del río Ijuez, se ubica esta localidad sobre un pequeño altozano de 976 metros de altitud, rodeado de robles y pinos.
Formó municipio independiente con Acín y Larrosa pese a tener menos población que ellos. En 1873 figura  como Acín como  cabecera del ayuntamiento. Se incorporó a  Jaca en 1961. El fogaje ordenado por Fernando el Católico en 1495 le otorgaba 4 fuegos. En 1857 su población era de 84 habitantes, de 57 en 1900 y de 48 cincuenta años más tarde.
La adquisición para repoblación forestal de Bescós, Acín, Larrosa, Yosa, Bergosa y Villanovilla por parte del Patrimonio  Forestal del  Estado,  implicaba la desaparición  de todos ellos. Sin embargo, la decisión de los vecinos de Villanovilla de reservarse en propiedad el casco urbano de la villa contribuyó decisivamente a  preservarla de la despoblación y abandono que han sufrido las demás localidades del valle. En 2003 contaba con 11 vecinos.

HISTORIA
Villanovilla es una “villa novella”, es decir, una villa joven, reciente, nueva, cuya creación puede relacionarse con la reconstrucción de pueblos y aldeas tras las razzias musulmanas del año 999. Su  existencia está documentada  desde  el  año 1028, cuando al señalar los límites  del monasterio de San Clemente de la Garcipollera  con motivo de su donación por Sancho el Mayor, se menciona su término, separado del de Ipas por la sierra del Albarún  (“Lalberum”).
Dominio del  rey de Aragón, formaba  parte de las  posesiones del castillo de  Atarés cuando Alfonso II lo donó en 1188 al monasterio de Santa Cruz de la Serós a cambio de las villas de Aísa y Villanúa. En el siglo XIV era señor de la villa el conde de Foix, pero en 1397 Martín I la incorporó al concejo de Jaca, ciudad realenga (para costear la  reparación de sus murallas y puertas), lo que fue confirmado en 1446 y 1533. Seguía siendo lugar de realengo en 1778.

ARQUITECTURA RELIGIOSA
La iglesia parroquial de Santa Eulalia es un sencillo  edificio  en piedra  del  siglo XVIII, con reformas posteriores, que se encuentra parcialmente derruido. Es de planta rectangular, formada por una sola nave con capillas laterales y cubierta con bóveda de cañón con lunetos.
El ábside, con bóveda de horno, procede de la primitiva iglesia románica, de la que se conserva además la portada meridional, con un pequeño  crismón en  relieve. En su interior alberga todavía interesantes piezas como una pila bautismal policromada y un retablo del siglo XVI. La cruz procesional se conserva en la catedral de Jaca.

ARQUITECTURA POPULAR
El conjunto  urbano de Villanovilla es una mezcla de casas derruidas, antiguos edificios rehabilitados y otros de nueva construcción que se apiñan en una superficie casi circular. Han sobrevivido muchos elementos característicos de la arquitectura tradicional  de la zona  como portadas, solaneras, balcones, chimeneas  troncocónicas, etc., que evocan recuerdos de otros tiempos. Destaca Casa Simón, con su mirador corrido en la fachada, la borda de Casa Perico y el pasadizo adintelado que la atraviesa para llegar hasta la iglesia, el pozo, el único del pueblo, encajado entre dos bordas, o los dos  hornos exentos  que aún  permanecen  en pie. Pervive también el viejo molino, con balsa de buena mampostería.

FIESTAS Y TRADICIONES
La fiesta mayor se celebra el 8 de septiembre en honor a la Natividad de la Virgen. La menor, en honor a Santa Eulalia, patrona del pueblo, se celebra el 15 de agosto. Antiguamente, los vecinos de Villanovilla, junto con el resto de pueblos de la Garcipollera, iban en romería  el segundo domingo de julio a la ermita de la Virgen de Iguácel, al fondo del valle.