21 de septiembre de 2017
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Embún

Situada a la entrada del valle de Hecho, Embún se encarama en un altozano a 739 m de altitud que domina la fértil vega de la margen derecha del río Aragón Subordán, famosa por el cultivo de unas finas alubias llamadas boliches. 
Formó municipio independiente hasta 1971 en que con Hecho y Urdués formó el de Valle de Hecho. El fogaje que Fernando el Católico ordenó en 1495 daba a Enbun 54 fuegos. En 1857 tenía 838 habitantes y 756 en 1900. Contaba con 147 en 2004.

HISTORIA  
Citada por primera vez en el año 867 en el cartulario de Siresa, su origen es mucho más antiguo. El  Imbuni de la documentación medieval deriva según algunos investigadores del topónimo Ambidunum, formado con el sufijo céltico –dunum que significa  fortaleza, colina, en alusión a su emplazamiento defensivo en alto. Su posición estratégica le confirió un papel relevante frente a la invasión de navarros y castellanos en el siglo XIII, de los ejércitos de Jaime de Urgel y Antón de Luna, rebeldes contra el recién elegido rey de Aragón Fernando I, en 1413, así como del ejército napoleónico en la Guerra de la Independencia. En ella Miguel Sarasa, rico hacendado de Embún, tuvo como guerrillero un papel tan  destacado como en 1471-1472 lo había tenido Juan de Embún ayudando a sofocar el intento de secesión catalana.
Fue lugar de señorío secular hasta el siglo XIX.

ARTE
La iglesia parroquial de San Martín, románica en origen, es un edificio de tres naves fruto de las reformas de los siglos XVI y XVIII. A la primitiva iglesia románica pueden corresponder los restos de la llamada “cárcel” y la actual nave meridional, que se integró en la fábrica concluida en 1553, fecha grabada en la nueva portada renacentista de la iglesia. Su configuración definitiva no se produjo hasta el siglo XVIII, cuando se añadió una nave al norte y las bóvedas de crucería se sustituyeron por otras de cañón con lunetos. Entre su rico patrimonio artístico destacan varias imágenes marianas de los siglos XVI-XVIII y un conjunto de retablos barrocos entre los que siempre ha llamado la atención el de San Francisco por las populares diablas de Embún.
Junto al cementerio se sitúa la ermita de San Miguel, de enorme tamaño, aunque semiderruida y cubierta por espesa vegetación. Mucho más  sencilla es la de Santa Isabel, fuera de la población.

ARQUITECTURA POPULAR
El caserío conforma un núcleo compacto en torno a una céntrica Plaza Mayor de gran tamaño, encerrado parcialmente por un cinturón exterior de casas entre callizos que le dan cierto aire defensivo. De la plaza parten la mayoría de calles que se acomodan a los desniveles del terreno, como la calle del Arco, todavía empedrada, que desciende en fuerte pendiente hasta el evocador paso en arco que le da nombre; otro se encuentra en las antiguas escuelas. En la construcción tradicional se usa la mampostería, a menudo revocada, y la teja –la losa es residual-; los grandes bloques de piedra se reservan para los esquinazos y las portadas, la mayoría adinteladas, con la típica muesca apuntada unas, otras con frases religiosas (calle Damas) y con escudo las infanzonas (Casa Zaragoza, Casa Feli). Las chimeneas típicas eran rectangulares y con remate de ladrillo pero apenas quedan ya (calle San Miguel). La antigua herrería se ha rehabilitado como Museo del Palotiau y de la Herrería para dar a conocer el dance local (recuperado recientemente), los boliches y el oficio de herrero.

FIESTAS Y TRADICIONES
Las fiestas mayores se celebran el primer domingo de octubre y en la procesión se baila el palotiau en honor de la Virgen del Rosario. Las menores lo hacen el primer sábado de junio, Santa Isabel. Cada vez más arraigo tiene la fiesta del boliche, que se celebra en agosto con una comida en la plaza.