17 de agosto de 2018
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Tradiciones

Tratado del puerto de Astún (Acto de Reconocimiento de las Mugas)


El tratado del puerto de Astún, también denominado desde la historiografía francesa tratado de la Vesiau (en fr., traité de la Vesiau), o tratado de los bornes de Somport es un acuerdo que precisa los derechos y usos de pastoreo en el entorno del puerto de Astún entre el municipio español de Jaca, en la Comunidad de Aragón) y las tres comunas francesas del alto valle del Aspe: Urdos, Cette-Eygun y Etsaut; en la región de Aquitania.
 

El Tratado del Puerto de Astún se remonta al siglo XII, concretamente la mención más antigua data de 1.131, cuando el Rey Alfonso I de Aragón concedió la utilización de los pastos fronterizos de Candanchú, La Raqueta y el Espelungué a los monjes del Hospital de Santa Cristina. Aunque casi siempre ha habido un buen entendimiento entre las dos vertientes pirenaicas, hubo épocas en que no fue así y se prohibió a los franceses el disfrute de los terrenos, como ocurrió el 18 de julio de 1397, cuando los éstos tomaron partido a favor del Conde de Foix contra el entonces rey de Aragón, Martín el Humano.

Este privilegio fue devuelto a los ganaderos vecinos bajo el reinado de Fernando el Católico, en el siglo XVI, quién otorgó a Jaca la propiedad “indiscutible y para siempre” del territorio de Astún, en 1513. Pero esto suponía una limitación al acuerdo firmado entre la ciudad de Jaca y los valles del Aspe, por lo que la ciudad jacetana se comprometió a la entrega anual de cien sueldos jaqueses. Este tributo nunca se modificó, aunque sí fue completado por medio de acuerdos de ayuda mutua.


 

Etimología

La denominación aplicada a este acuerdo en Francia, vesiau, es una palabra gascona que significa vecindad.

Este tratado viene sucediéndose desde la Edad Media, y han de entenderse en el contexto de otros acuerdos similares que desde esta época vienen sucediéndose a lo largo de toda la actual frontera hispano-gala entre las respectivas autoridades locales facilitando la optimización de los recursos de las poblaciones fronterizas de tal manera que los límites políticos no supusieran un problema para el desarrollo económico de sus habitantes. De este modo dicho tratado es mencionado en los grandes tratados entre España y Francia que han fijado los límites territoriales entre ambos países: Paz de los Pirineos (1659) y Tratado de Bayona (1856).

Cada año, el acuerdo es ratificado por los alcaldes de Jaca y de las tres comunas del alto valle del Aspe, reconociendo los bornes fronterizos y comunicando el acuerdo a las autoridades nacionales competentes. La firma, precedida de una ceremonia internacional oficial en presencia de las autoridades competentes en la cima del puerto de Somport, supone una jornada festiva para los habitantes del Alto Aspe y del Alto Aragón.


Muga 305  Acuerdos entre el valle de Canfranc y el de Aspe

Aunque se haya comentado que el ámbito del Valle de Ansó llegaba hasta el

Puerto de Somport, muga 305, este se halla en el Valle de Canfranc, drenado por   

el río Aragón y con capitalidad en Jaca. Es por ello que los de esta población son

los que comparten intereses con los de Aspe en la zona de la frontera pasado

el Puerto de Somport. El artículo 12 del Tratado de 1862 regula el acceso a los

pastos del Monte Astún (muga 309, figuras 4.29 y 4.30), el Monte de la Raca y el

paraje de La Raqueta, parte española de la frontera y situados alrededor del Puerto

de Somport, por parte de la Asociación vecinal de Aspe, y los propios de Jaca.

En cada monte los aprovechamientos son distintos y se da el caso que existe

por ellos la obligación de un pago anual por parte de los de Jaca de «...130 sueldos

jaqueses, que en moneda actual corresponden próximamente á 122 reales de vellon

ó 32 francos». Estos montes, sin embargo, no están deslindados en los anejos

de 1863.

En los Comentarios de 1862 el Consejo de Estado se congratula por el buen

trato alcanzado. El resultado es muy parecido a lo propuesto en la Memoria

de 1859 presentada por parte española pese a la argumentación francesa desarrollada

en su Respuesta de 1861. Estos se remontan a los acuerdos suscritos entre

los valles aragoneses y los bearneses de 1514 mediante los cuales intentan evitar

verse envueltos en la guerra abierta entre Fernando el Católico y Juan de Albret

por el control de Navarra. Estos acuerdos proponen la paz en la zona con una excepción,

la correspondiente al monte de Astún en litigio entre Jaca y los de Aspe.

Una sentencia en 1524 concede la propiedad del monte a Jaca mediante un rescate               

concreto. Los franceses aportan bastantes más documentos relacionados con

algunos conflictos originados por esos pagos pero constatando la harmonía exis-

tente en el terreno con la práctica en esos momentos establecida, renuncian

a cualquier otra pretensión.           

                                                                                                  

500 años hay entre las gentes del valle del Aragón y del valle del Aspe.

Como todos los años tras la firma del documento, se ha interpretado la canción Aqueras Montañas, que ensalza la unión de ambas zonas del Pirineo

En el 2013   se ha querido conmemorar de forma especial este 500 aniversario. Para ello, con acto sorpresa, en la plaza de la Catedral, la orquesta sinfónica del Valles acompañada por los coros de Jaca, han interpretado el himno de Europa, la canción de la alegría. .

El Tratado del Puerto de Astún se remonta al siglo XII, concretamente la mención más antigua data de 1.131, cuando el Rey Alfonso I de Aragón concedió la utilización de los pastos fronterizos de Candanchú, La Raqueta y el Espelungué a los monjes del Hospital de Santa Cristina. Aunque casi siempre ha habido un buen entendimiento entre las dos vertientes pirenaicas, hubo épocas en que no fue así y se prohibió a los franceses el disfrute de los terrenos, como ocurrió el 18 de julio de 1397, cuando los éstos tomaron partido a favor del Conde de Foix contra el entonces rey de Aragón, Martín el Humano.

Este privilegio fue devuelto a los ganaderos vecinos bajo el reinado de Fernando el Católico, en el siglo XVI, quién otorgó a Jaca la propiedad “indiscutible y para siempre” del territorio de Astún, en 1513. Pero esto suponía una limitación al acuerdo firmado entre la ciudad de Jaca y los valles del Aspe, por lo que la ciudad jacetana se comprometió a la entrega anual de cien sueldos jaqueses. Este tributo nunca se modificó, aunque sí fue completado por medio de acuerdos de ayuda mutua

 

Emisiones

Reconocimiento de las mugas fronterizas

 

  • Fecha de emisión: 08/01/2013
  • Estampación: Offset
  • Papel: estucado, engomado fosforescente
  • Tamaño del sello: 28,8 x 40,9 mm. ( vertical)
  • Valor facial de los sellos: 0,52 €
  • Tirada: Tirada: 300.000

Con este sello dedicado al Reconocimiento de las mugas fronterizas 1513-2013 se recuerda el tratado de vecindad, amistad, ayuda mutua, protección y aprovechamiento de los pastos, pasos y aguas entre los valles pirenaicos de Aragón y Francia.

Las mugas o mojones señalan las líneas fronterizas entre España y Francia a través de los altos valles del Pirineo. En época medieval, y para mantener la unidad geográfica, económica y comercial entre los pueblos de las montañas, se tomaron acuerdos que permitían que los habitantes de cada lado se trasladaran de un país a otro con sus ganados para pastar o proveerse de leña y suministros. Para asegurar la protección de las personas y animales se establecieron hospitales o albergues en la montaña que cuidaban de su seguridad.

En este contexto se encuentra el Tratado del Puerto de Astún, tomado en el año 1131 bajo el reinado de Alfonso I de Aragón. Este monarca concedió la utilización de los pastos fronterizos de Candanchú, La Raqueta y el Espelungué a los monjes del Hospital de Santa Cristina. Entre las dos zonas pirenaicas existió generalmente una buena relación, salvo dos siglos más tarde cuando el rey Martín el Humano prohibió a los franceses el disfrute de los terrenos y de los pastos por el apoyo que hicieron al Conde de Foix y en contra del rey de Aragón.

En el siglo XVI, bajo el reinado de Fernando el Católico, se restableció el acuerdo con los pastores vecinos. En 1513, este monarca otorgó a la ciudad de Jaca la propiedad indiscutible del territorio de Astún y se llegó a un nuevo acuerdo que establecía la concordia entre las dos fronteras, por el cual Jaca se comprometía a entregar anualmente cien sueldos jaqueses a sus vecinos.

Para ratificar el reconocimiento de las mugas fronterizas derivadas del Tratado del Puerto de Astún, todos los años el Ayuntamiento de Jaca y los Ayuntamientos de las localidades francesas del Valle de Aspe: Urdós, Séte-Eygun y Etsaut celebran una jornada de acercamiento y de reconocimiento de los mojones suscribiendo las actas que posteriormente transmiten a sus respectivos gobiernos.

En el sello se hace una interpretación del reconocimiento de las mugas con la reproducción de una muga o mojón y las manos unidas de los cuatro regidores municipales, como muestra de hermanamiento y buena vecindad.