
Historia
Ansó ha sido una de las grandes cabeceras históricas de la montaña aragonesa desde tiempos inmemoriales. Cuna del primitivo Condado y posterior Reino de Aragón, Ansó y su valle han gozado de privilegios y autonomía política considerables.
Su término municipal abarca toda la frontera con Francia hasta Candanchú debido a complejos procesos históricos. Su aislamiento orográfico lo ha convertido en uno de los valles pirenaicos mejor conservados, tanto medioambiental, como culturalmente.

Entorno
El valle del río Veral ofrece un escenario inigualable donde se integran espacios protegidos de gran valor, como el Parque Natural de los Valles Occidentales y las Foces de Fago y Biniés. Debido a su clima de influencia atlántica, el municipio es un paraíso de biodiversidad con un equilibrio perfecto entre la presencia humana y la naturaleza virgen.
El paisaje vegetal está dominado por densos hayedos, abetales y bosques de pino negro. Esta riqueza forestal sirve de refugio a una fauna en peligro de extinción o muy poco común, destacando la presencia del oso pardo, el quebrantahuesos y el urogallo. Asimismo, el entorno alberga especies singulares de insectos como el escarabajo Rosalia alpina.
