
Entorno
El entorno natural es el pilar fundamental de la localidad. El valle ha sido declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), consolidándose como un paraíso ornitológico donde habitan especies como el águila real, el esquivo treparriscos y el quebrantahuesos. La riqueza biológica se extiende a sus frondosos pinares y hayedos, que atraen a aficionados a la micología por su gran variedad de setas.
En los llanos de Lizara, el paisaje adquiere un valor histórico y arqueológico gracias a sus monumentos megalíticos. Estos restos atestiguan un uso ganadero ancestral que ha definido el carácter del valle a lo largo de los siglos.

Cultura
Durante el invierno, el valle se transforma en un centro de actividad deportiva de referencia. Lizara destaca no solo por el esquí de fondo, sino también por la escalada en hielo en las cascadas de sus paredones rocosos. Asimismo, las palas del Bisaurín y el Foratón ofrecen rutas excepcionales para el esquí de travesía, posicionando a Aragüés del Puerto como un destino clave para el montañismo técnico durante todo el año.
La herencia cultural se mantiene viva a través del Paloteau, un tradicional dance de palos que se interpreta al son del chiflo y el salterio. Esta manifestación folclórica rinde homenaje a las raíces ganaderas que dan nombre y alma a este rincón del Pirineo aragonés.
