
Patrimonio
Una de las señas de identidad más fascinantes de Castiello es su patrimonio espiritual, que le ha valido el sobrenombre del pueblo de las "cien reliquias". Según la tradición, un peregrino en señal de gratitud entregó una arqueta con restos sagrados que hoy se custodian en la iglesia de San Miguel. Existe un protocolo único para su exhibición: la llave del tesoro es custodiada por el alcalde (poder civil) y las reliquias solo se exponen al público el primer domingo de julio.
El corazón del núcleo es la iglesia románica de San Miguel, que conserva su abadía y un cementerio medieval de lajas. Sin embargo, el término municipal alberga otra joya de valor incalculable: Santa María de Iguacel (s. XI). Situada al fondo del valle, es una de las muestras más tempranas y puras del románico aragonés, destacando por su elegante cabecera y sus inscripciones fundacionales.

Entrono
Castiello actúa como puerta de entrada al valle de la Garcipollera, un espacio natural protegido donde el bosque de repoblación sirve de refugio a ciervos y jabalíes, fáciles de observar en libertad. Esta riqueza natural se complementa con una fuerte vocación deportiva; la localidad dispone de instalaciones para la hípica y el fútbol, y es sede habitual de pruebas nacionales de medio maratón y ciclismo.
El municipio, que incluye también la pequeña pedanía de Aratorés, mantiene una población estable de unos 150 habitantes. No obstante, su privilegiada ubicación en el Alto Aragón y su oferta de ocio transforman la localidad durante el verano, llegando a superar los 1.000 residentes.
