
Patrimonio
La localidad es un referente internacional del arte medieval, albergando dos joyas de estilos diferenciados:
Monasterio de Santa María: Fundado hacia 1060 por Ramiro I para las hijas del rey y la alta nobleza. Su iglesia del siglo XII es una obra cumbre del románico aragonés, destacando su robusto campanario y su estructura que ha llegado prácticamente intacta hasta hoy.
San Caprasio: Situado a la entrada del pueblo, es un prototipo perfecto del románico lombardo del siglo XI, reconocible por sus arquerías ciegas y su sencillez estructural.
Binacua: Complementa este conjunto con su propia parroquial románica, situada en una atalaya estratégica sobre el Camino de Santiago.

Urbanismo
El casco urbano de Santa Cruz es uno de los más hermosos y mejor conservados del Pirineo aragonés. Sus casas de piedra lucen con orgullo las famosas chimeneas troncocónicas, rematadas por los "espantabrujas".
Esta identidad histórica está ligada al Camino de Santiago; a pie de ruta se encuentra la Venta de Esculabolsas, un antiguo hospital de peregrinos que ha mantenido su vocación de acogida a través de los siglos, transformándose en un servicio moderno para el caminante actual.

Entorno
Para los entusiastas de la montaña, el término municipal ofrece senderos que recorren los barrancos de la Carbonera y del Orcal. El gran hito geográfico es el pico San Salvador (1.547 m), la cima más alta de la sierra. Desde su cumbre, se ofrece una panorámica de 360 grados sobre toda la comarca de la Jacetania, vinculando visualmente el pueblo con el misticismo del cercano Monasterio de San Juan de la Peña.
