Aratorés

Aratorés se asienta a 1.021 metros de altitud sobre un pequeño llano al pie de la sierra de los Ángeles, divisoria natural con el valle de Borau. Integrado administrativamente en Castiello de Jaca desde 1845, el pueblo domina el antiguo valle de Bardaruex (Aruej), una zona cuya amplitud y cercanía al río Aragón propiciaron una ocupación humana densa desde la época romana.

Historia


El lugar aparece en documentos de finales del siglo XI. En 1206, el rey Pedro II lo donó al Cabildo catedralicio de Jaca, vínculo que se mantuvo intacto hasta la extinción de los señoríos en el siglo XIX. En su entorno se conservan huellas de antiguos núcleos hoy despoblados, como las pardinas de Izuel, Atrosillo (actual Trujillo) y Esporrín, que atestiguan la vitalidad medieval de este tramo del valle.

Históricamente agrícola y ganadero, el pueblo contó también con actividad preindustrial, como los batanes para el tratamiento de lana en el siglo XIX.

Patrimonio


La iglesia de San Juan Bautista es un edificio de origen románico (s. XII) con reformas barrocas. Sin embargo, su elemento más célebre se encuentra incrustado en el exterior: una lápida del año 901 (era 939). Por su antigüedad y extensión, es una de las piezas epigráficas más importantes de la Jacetania. Procede, junto a otra pequeña estela dedicada a un difunto llamado Atto, de una antigua ermita cercana. El acceso al templo mantiene además un pavimento original realizado con losas funerarias reaprovechadas.

Aratorés goza de la justa fama de ser el pueblo que mejor ha preservado la arquitectura popular y el ambiente rural del valle. Sus calles ofrecen un muestrario de muros de mampostería, ventanas labradas en sillar y, de forma excepcional en la zona, abundantes cubiertas de losa y chimeneas troncocónicas. Al este del núcleo, la zona de eras y pajares ofrece una de las panorámicas más espectaculares hacia la Peña Collarada.

Festejos


Hoy, Aratorés mantiene vivo su pulso cultural mediante tradiciones que han desaparecido en otros lugares, como la matacía del cerdo en diciembre y la hoguera de San Juan. Sus fiestas patronales se celebran el 29 de agosto.