Siresa

Siresa se alza en la cabecera del Valle de Hecho, a 882 metros de altitud, amparada por el monte Santidoro y el barranco de Espetal. Su fisonomía está dominada por la mole pétrea del Monasterio de San Pedro, cuya sombra ha dictado la historia del lugar desde hace más de un milenio. Antiguo municipio independiente y aduana estratégica en el siglo XIX, hoy es una pieza fundamental del ayuntamiento del Valle de Hecho.

Patrimonio


La actual iglesia parroquial es el último vestigio del conjunto monástico fundado en el 833 por el conde Galindo Aznárez I. Es un edificio único en el románico aragonés por sus dimensiones y su planta de cruz latina.

Arquitectura: Aunque de origen carolingio, la fábrica actual es románica (siglos XI-XII). Destaca su singular pórtico occidental con tribuna y su ábside semicircular.

Tesoro Interior: Alberga un extraordinario Cristo de un Descendimiento y la Virgen de Siresa (ambos del s. XIII), además de la pila bautismal donde, según la tradición, recibió las aguas Alfonso I el Batallador.

Leyenda: El misticismo rodea al templo, pues una antigua tradición sitúa en este monasterio el Santo Grial durante su periplo por los Pirineos antes de partir hacia San Juan de la Peña.

El pueblo presenta una estructura lineal que bordea el barranco, dividiéndose entre el barrio alto y el arrabal cercano al monasterio, punto de entrada del antiguo camino de herradura desde Francia.

Estilo "Cheso": Las casas (como Organero o Pizuela) son edificios robustos de mampostería encalada, con tres o cuatro plantas y galerías de madera o forja.

Tejados y Chimeneas: Los tejados son de fuerte inclinación con teja plana rojiza, presentando a veces mansardas de clara influencia gala. Casa Berdolé conserva una de las pocas chimeneas troncocónicas tradicionales que quedan en el núcleo.

Vida Rural: Hacia el norte del pueblo abundan las bordas (construcciones para el ganado), y en el centro se conserva el antiguo horno, hoy convertido en museo etnográfico.

La ermita de la Virgen del Pueyo, reconstruida tras la ocupación napoleónica en 1816, vigila el núcleo desde una pequeña altura.

Festejos


El calendario festivo de Siresa se activa el 3 de febrero por San Blas (fiestas mayores) y el 29 de julio por San Pedro, manteniendo vivo el orgullo de un pueblo que fue cuna de reyes y refugio de leyendas.