
Economía
Históricamente, la economía del valle se ha basado en la ganadería (vacuna y ovina), la explotación forestal y una agricultura de subsistencia marcada por el rigor del clima de montaña. No obstante, este modelo ha evolucionado hacia un pujante sector turístico. La zona es hoy un referente para el deporte de aventura, ofreciendo escenarios ideales para el montañismo, senderismo, parapente y BTT, además de albergar a Candanchú, la estación de esquí más veterana de España.

Patrimonio
El patrimonio del valle destaca por la armonía de su arquitectura popular, caracterizada por fachadas de piedra vista, tejados de pizarra y chimeneas tradicionales meticulosamente conservadas. Esta fidelidad a la identidad local se extiende a lo cultural: tras décadas de ausencia, los habitantes han recuperado tradiciones ancestrales como el Dance de Sinués, una muestra de folklore pirenaico que destaca por la complejidad y belleza de sus mudanzas (pañuelos, trena y cintas, palos...) .
