Historia
Desde la época romana, el puerto del Somport (Summus Portus) se consolidó como uno de los pasos pirenaicos más transitados. Con sus 1.632 metros de altitud, representaba la vía más cómoda y practicable de todo el Pirineo central.
Esta accesibilidad permitió que la vieja calzada romana fuera aprovechada en el siglo XI como uno de los principales caminos de peregrinación a Compostela, compitiendo directamente con la ruta de Roncesvalles e Ibañeta. Incluso cuando el flujo de peregrinos disminuyó a partir del siglo XVI, el Somport mantuvo su vitalidad como vía comercial entre España y Francia, una función que se vio reforzada con la finalización de la carretera transfronteriza en 1876.
Para socorrer a los peregrinos y aliviar las penalidades de la travesía, se fundó a finales del siglo XI el hospital de Santa Cristina, a los pies del puerto.
Esplendor: Construido a 1.550 m de altitud y regido por canónigos agustinianos, el complejo alcanzó tal fama que fue calificado como "unum tribus mundi" (uno de los tres hospitales más insignes del mundo), equiparándose a los de Jerusalén y el Gran San Bernardo. El conjunto se articulaba en torno a una iglesia románica de la que aún se conservan la planta y la cripta.
Decadencia: Tras las guerras de religión en el vecino Bearne (s. XVI) y su traspaso a los dominicos (s. XVII), el hospital entró en crisis.
Destrucción: En 1707, durante la Guerra de Sucesión, un incendio devastador lo redujo a una simple venta. Finalmente, el 27 de octubre de 1808, una represalia del ejército francés consumó la destrucción total del monumento.
Tras siglos de olvido, sus extensas ruinas han sido objeto de excavación y consolidación promovidas por el Gobierno de Aragón desde 1987.
El siglo XX trajo una transformación radical. La nieve, históricamente temida, dio paso a un nuevo deporte practicado por la burguesía: el esquí (entonces llamado "sky"). Un hito clave fue la inauguración del ferrocarril de Canfranc en 1928, que facilitó la llegada de los pioneros del deporte blanco.
Desarrollo
Los zaragozanos del club "Montañeros de Aragón" y los vascos del "Sky Club Tolosano" fueron los precursores que organizaron los primeros campeonatos y acondicionaron las pistas. Para facilitar la estancia, se levantaron las primeras edificaciones modernas:
Refugio Santa Cristina (c. 1930): Construido por Montañeros de Aragón utilizando piedras de las ruinas del antiguo hospital.
Hotel Candanchú (1934): Primer establecimiento hotelero, inaugurado por el Sky Club Tolosano.
Poco a poco, superado el paréntesis de la Guerra Civil, surgieron nuevos edificios como el antiguo Hotel Somport, el bar-restaurante El Sarrio, la aduana e instalaciones militares. Esta expansión, ligada al crecimiento de la estación de esquí, ha convertido a Candanchú en el núcleo urbano en pleno desarrollo que conocemos hoy.