Esposa

Esposa es una pequeña y apacible localidad de montaña situada a 978 metros de altitud, en la margen izquierda del río Estarrún. Enclavada en una zona llana sobre una colina del recóndito valle de Aísa, ofrece vistas a las cumbres pirenaicas y a los extensos pinares del monte que la separa del valle de Borau. Su entorno destaca por la abundancia de fuentes y manantiales, como las Foyas y la Paúl, recursos que han sustentado sus tradicionales medios de vida: la ganadería, la explotación forestal y, en menor medida, la agricultura.

Historia


Aunque las noticias históricas son escasas, la existencia de Esposa está atestiguada desde 1091. En documentos del siglo XIII aparece nombrada indistintamente como Sposa, Asposa y Esposa. Fue un territorio disputado y de titularidad cambiante: originalmente propiedad real, sufrió entre 1215 y 1238 los ataques de nobles rebeldes contra Jaime I. Posteriormente, entre 1276 y 1295, su dominio osciló entre la corona (Pedro III, Alfonso III, Jaime II) y señores feudales como Pedro Cornel y Rodrigo Jiménez de Luna. Finalmente, en 1295 regresó definitivamente a manos del rey, figurando aún como lugar de realengo en 1785.

Administrativamente, Esposa fue municipio independiente hasta su incorporación al de Aísa en 1972. Demográficamente, el fogaje de 1495 le asignaba 14 fuegos; alcanzó los 218 habitantes en 1857, descendiendo a 140 en 1900 y contando con 56 vecinos en 2004.

Patrimonio


El conjunto urbano se encuentra bien cuidado y se compone de casas exentas construidas con la piedra oscura de la zona (mampostería y pequeño sillarejo). Los tejados presentan una fuerte inclinación y, aunque algunos conservan la losa tradicional, en muchos casos ha desaparecido la característica chimenea troncocónica. Los vanos son escasos y pequeños, a menudo con dinteles de madera o enmarcados en piedra con muescas de reminiscencia gótica. También perviven contraventanas de madera con ventanucos y antiguos antepechos de balaustres.

Entre las edificaciones destacan Casa Sabina, Casa Lorén, Casa Viñas, Casa Tejedor, Casa Joaquín y Casa Miguela. El patrimonio etnográfico se completa con bordas y graneros (algunos reconvertidos en vivienda) y una pequeña herrería que conserva su fuelle y una cubierta de losas en estado precario.

La Iglesia parroquial de San Bartolomé, datada en el siglo XVII, presenta al exterior un aspecto hermético de bloque cúbico, construido en mampostería y pequeño sillarejo. Del conjunto sobresalen una robusta torre y un ábside que no llega al semicírculo. El acceso se realiza a través de un pequeño atrio con pavimento de cantos rodados y una sobria portada en arco rebajado.
En su interior, consta de una sola nave con capillas laterales poco profundas y cubierta de bóvedas de cañón con lunetos. Destaca la disposición de tribunas sobre las capillas que comunican con el coro alto. Conserva restos del empedrado original y algunas sepulturas en el suelo. Su patrimonio mueble incluye retablos barrocos (s. XVII y XVIII) de autores locales, tallas de madera de la Virgen y un retablo mayor de gusto rococó en forma de cascarón adaptado al ábside.

Festejos


Las fiestas mayores se celebran el 24 de agosto en honor a San Bartolomé, y las menores el 20 de enero por San Sebastián. Entre sus tradiciones destacan la "masada de la caridad" en la víspera festiva y el rito de ahumar y subastar el "mayo" por parte de los mozos. Asimismo, la localidad participa en la romería del Voto de San Indalecio.