Patrimonio
La iglesia parroquial de San Pedro es el corazón histórico de la localidad. Construida en el siglo XII, es un testimonio de la sobriedad y maestría de los canteros de la época:
El Ábside: De cuidada sillería y forma semicircular, representa la parte más pura del románico original.
El Crismón: En la portada meridional destaca un crismón trinitario, símbolo inequívoco de la influencia de la Catedral de Jaca en las iglesias de la zona.
La Torre: Con posterioridad se añadió un campanario de proporciones "inusitadas" y robustas que, aunque desvirtúa la ligereza románica, confiere al templo un perfil inconfundible desde la distancia.
Caniás ha sido históricamente cuna de notables carpinteros y albañiles, algo que se refleja en la ejecución de sus edificios. Aunque muchas fachadas se presentan hoy encaladas o revocadas, la solidez de la piedra sillar se mantiene en las esquinas, marcos de ventanas y potentes portadas.
Calle del Arco: Es el rincón con mayor sabor popular. Sus casas, como las de Rosa y Sastre, mantienen la estética tradicional de muros blancos con toques de azulete (pigmento azulado usado antiguamente para ahuyentar insectos y proteger el revoco), adornados con flores.
Tesoros Ocultos: Bajo el pasadizo de la Casa de Sastre se conserva un horno de pan con un dintel de piedra finamente moldurado, mientras que los antiguos graneros y pajares aún conservan los tradicionales tejados de losa que han ido desapareciendo de las viviendas principales.
Festejos
Santiago Apóstol (25 de julio): Fiestas mayores en pleno estío.
Santa Lucía (13 de diciembre): Fiestas menores que iluminan el invierno.
Voto de San Indalecio: Cada mes de junio, el pueblo renueva su vínculo con la historia medieval acudiendo en romería al Monasterio de San Juan de la Peña.