Martillué

Martillué se asienta a 861 metros de altitud, ocupando un llano central en la Val Ancha que el río Tulivana atraviesa pausadamente. Esta ubicación ha condicionado su destino: un pueblo entregado casi por completo al cultivo del cereal. Al sur, el horizonte queda marcado por los Capitiellos, ese "espinazo" geológico que separa las dos grandes zonas del valle jacetano.

Historia


Aunque hoy es un remanso de paz agrícola, Martillué tuvo un pasado militar. En el año 1442, ante la amenaza de incursiones francesas, las Cortes de Zaragoza establecieron una línea defensiva para vigilar los pasos fronterizos. Martillué fue elegido como uno de los puestos de vigilancia, integrándose en una red de comunicación visual y defensiva que protegía el Reino de Aragón.

Patrimonio


La Iglesia de la Asunción es una modesta obra de mampostería, pero su interior atesora una pieza de gran valor artístico:

El Retablo Mayor (h. 1738): Es obra del escultor jacetano Juan Tornés. Destaca por su dinamismo barroco y el uso de columnas salomónicas (en forma de espiral o hélice), decoradas con motivos vegetales.

El Coro: Presenta una barandilla de madera tallada con relieves, un detalle de artesanía local que complementa la sobriedad del templo.

El caserío de Martillué se organiza de forma alargada, siguiendo el trazado de su calle principal.

Casas con Nombre Propio: En sus calles de piedra destacan Casa Francho, Casa Juan Domingo o Casa El Sopapo, esta última reflejo de la importancia de los servicios de "venta" o posada en los caminos de la llanura.

Protección contra el Granizo:  La dependencia del campo es tan profunda que aún se recuerda la costumbre de sacar el relicario custodiado en Casa Juan Domingo cuando las nubes de tormenta amenazan con pedrisco. Es el último recurso de un pueblo que vive por y para la tierra.

Atades: Las antiguas escuelas han cobrado una nueva vida social y humanitaria al albergar el Centro Ocupacional "Ignacio Claver", manteniendo el edificio como un foco de actividad para la comarca.

Festejos


Cada 15 de agosto, Martillué celebra su fiesta mayor en honor a la Asunción. Además, cumple con el ciclo romero regional participando en el Voto de San Indalecio hacia San Juan de la Peña y en la romería de Santa Orosia en Yebra de Basa, manteniendo vivos los lazos que unen a los pueblos de la Val Ancha.