Navasa

Navasa se asienta a 987 metros de altitud, ocupando una pequeña y fértil llanura en la cabecera de la Val Estrecha. Flanqueada por el pico de Santa Eulalia y la Sierra Buyán, la localidad descansa en las faldas de la imponente Peña Oroel. Históricamente, Navasa ha sido un núcleo de gran relevancia en la comunicación entre la montaña y la llanura, conservando un patrimonio que refleja tanto su esplendor medieval como los violentos conflictos señoriales del siglo XVI.

Patrimonio


La iglesia parroquial es uno de los ejemplos más depurados del románico jaqués en la zona. Su arquitectura del siglo XII no solo imita las formas, sino también la simbología de la capital:

El Tímpano: Presenta una triple arquivolta con un crismón central flanqueado por figuras simbólicas (un león, un hombre, un jabalí y un ave), siguiendo el modelo de la portada occidental de la Catedral de Jaca.

La Torre: Es la silueta más icónica del pueblo. De cuatro cuerpos, conserva en su base el ajedrezado jaqués y ventanales geminados románicos, aunque fue recrecida en el siglo XVI.

Arte Rescatado: Sus muros albergaron pinturas murales románicas de extraordinaria calidad que hoy pueden admirarse en el Museo Diocesano de Jaca.

El siglo XVI fue turbulento para Navasa. En 1559, las rencillas entre linajes nobles (los Abarca de Gavín y los Sanz de Latrás) terminaron con el incendio de la casa-abadía y el palacio local. Pese a ello, el caserío ha mantenido su integridad:

Arquitectura Popular:  Las casas de Navasa conservan el uso tradicional de muros de piedra, muchos de ellos revocados según la costumbre antigua para proteger la mampostería. Destacan los pasadizos en arco de la calle Arcos y las ventanas adinteladas de los siglos XVII y XVIII.

Santa Eulalia: La ermita dedicada a la patrona (s. XVI) es famosa por su bello empedrado de cantos rodados, que forman intrincados dibujos florales en el suelo, una joya de la artesanía popular.

Festejos


La ubicación de Navasa la convierte en un centro de espiritualidad montañesa. Su calendario está marcado por la participación en las grandes romerías de la Jacetania:

Virgen de la Cueva (mayo): Ascensión a los pies de la Peña Oroel.

Santa Orosia (junio): Doble cita en Yebra de Basa y Jaca.

San Indalecio (junio): Peregrinación al Monasterio de San Juan de la Peña.

Santa Eulalia (agosto y diciembre): Romería a su ermita y fiestas patronales.