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Espuéndolas

La localidad de Espuéndolas, la más oriental del término municipal de Jaca, se eleva a 924 metros de altitud sobre un pequeño altozano desde el que se domina la Val Ancha sembrada de cereal. Formó municipio propio incluyendo Gracionépel, Martillué, Orante y Pardinilla.

En 1964 se incorporó, con Navasa, a Guasa y en 1966 éste se distribuyó entre Jaca y Sabiñánigo y Espuéndolas pasó Jaca. El fogaje que Fernando el Católico ordenó en 1495 daba a Spuennolos 8 fuegos. En 1857 tenía 86 habitantes y 267 en 1900. Contaba con 20 en 2004.

HISTORIA

Son muy escasas las noticias históricas sobre la localidad. Las más tempranas hacen referencia al señor García Fortuñones de Espuanduras (1020-1030) y a Sancho Garcés de Spondelas (1047), propietario del cercano monasteriolo de San Julián de Asperella situado junto a la villa homónima –de la que quedan algunos restos-, que donó en 1049 al monasterio de San Juan de la Peña, actuando como testigos el rey Ramiro I y el obispo García de Aragón.
En 1495 pertenecía al cabildo de la catedral de Jaca y siguió siendo lugar de señorío eclesiástico hasta el siglo XIX.

ARTE

La iglesia parroquial de los santos Justo y Pastor es un modesto edificio reconstruido en los siglos XVII-XVIII sobre uno anterior gótico. Consta de una nave con capillas laterales poco profundas y cabecera recta, todo abovedado en cañón con lunetos y con un diminuto coro levantado sobre el pórtico de entrada a los pies de la iglesia. De la fábrica gótica (siglos XV-XVI) pervive la portada en arco apuntado y la torre-campanario de aspecto fortificado. De esta época son la pila bautismal y un altar portátil que cobija una talla de la Virgen con el Niño (siglo XIII) a la que se da culto como Santa Isabel. Procede de la ermita de igual advocación situada en la llamada “corona de Espriella o Esprilla” y que ha sido identificada como la iglesia del pequeño monasterio de San Julián de Asperella (1040-1050). Conserva casi intacta su fábrica primitiva de una nave rectangular y cabecera cuadrada, de tradición prerrománica, lo que hace de ella un edificio de enorme valor histórico-artístico.

ARQUITECTURA POPULAR

Cuidado conjunto urbano agrupado en torno a una plazuela a la entrada y una calle principal, del que queda algo desplazada en un extremo la pequeña iglesia con el cementerio anexo. Las casas son de considerable tamaño, tanto adosadas como exentas, separadas éstas por estrechos callizos, y alguna atravesada por pasadizos (Casa Minguara). Los muros son de mampostería de cuidada ejecución y, aunque no son raras las fachadas revocadas, es muy habitual dejar a la vista la piedra de tonalidad oscura. Mantiene los tradicionales tejados de losa sobre todo en cuadras, graneros, pajares -alguno con lucana- y pozos (Casa Minguara).

Conserva un buen número de portadas de piedra, muchas adinteladas (a veces con fechas y motivos labrados, como el curioso rostro barbado de Casa el Herrero) y otras en arco (apuntado en Casa Navarro). En algunas ventanitas se imita tallando la piedra la delicada forma conopial gótica (Casa Bergua, Casa de Lorén), aunque donde logra mayor sofisticación es en la portada de Casa Pelaire. Ésta y Casa Tejedor (ambas del siglo XVI aunque muy transformadas) están separadas por un profundo pasadizo en arco rebajado que constituye uno de los rincones más bonitos de la localidad.

FIESTAS Y TRADICIONES

Las fiestas patronales en honor de los santos Justo y Pastor tienen lugar el segundo fin de semana de septiembre, y, aunque ya no se va a la ermita, el 2 de julio se sigue celebrando la festividad de Santa Isabel. En junio participa en las romerías de San Indalecio a San Juan de la Peña y de Santa Orosia en Yebra de Basa.