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Lastiesas Altas

En la margen derecha del río Estarrún, elevada a 941 metros de altitud, se sitúa esta singular población que ha vivido siempre como explotación agropecuaria.

Desde su emplazamiento privilegiado, en la falda de la sierra, la vista abarca el tranquilo valle del Estarrún, con zonas de pastos y tierras cultivadas entre montes poblados de frondosas y coníferas, en uno de los paisajes más bellos de la Jacetania.

Lastiesas formó parte del municipio de Araguás del Solano hasta la incorporación de éste al de Abay en 1944. En 1963 pasó al ayuntamiento de Jaca. Lastiesas Altas figuraba como entidad diferenciada de Lastiesas Bajas en 1860 pero no lo hacía ninguna de ellas en 1950 ni en 1960.

El Vecindario general de 1776 otorgaba a Lastiesas dos vecinos. En 1857 tenía una población de 26 habitantes. No figuraba población en el censo de 1900 en Lastiesas Altas, como tampoco en el de 1991. Estuvo despoblado buena parte del siglo XX. En 2003 contaba con 4 vecinos.

HISTORIA

La documentación antigua no constata diferencia entre Lastiesas Altas y Lastiesas Bajas y refiere el lugar como Lastiesas o Las Tiesas. Así se indicaba en el año 1030, cuando el rey Sancho el Mayor dio al monasterio de San Juan de la Peña la mitad de Lastiesas. En 1414, propiedad del rey, el lugar fue donado por Fernando I de Aragón a Lope de Gurrea y descendientes. En 1778 consta que Lastiesas era de señorío. En 1860 se indicaba que Lastiesas Altas y Lastiesas Bajas eran caserios separados.

ARQUITECTURA RELIGIOSA

La modesta iglesia de Lastiesas Altas, dedicada a San Antonio de Padua, pasa casi desapercibida constreñida entre los edificios. Construida en mampostería con los muros revocados, es una simple nave rectangular a la que se accede por una profunda lonja. Una sencilla cruz en lo alto de un pequeño lucernario abierto en el tejado de losas es el único elemento que permite distinguir su función religiosa.

ARQUITECTURA POPULAR

Lastiesas Altas conforma un conjunto unitario que puede datarse en los siglos XVII y XVIII. Lo componen varios edificios dispuestos en torno a una amplia explanada empedrada con guijarros, la antigua era. En un lado, la vivienda del señor, con escudo heráldico en la entrada, impone por su sobriedad y volumen. Su espacio interior se distribuye en varias estancias muy amplias, amuebladas con piezas de calidad: sala de recibir, comedor, varias alcobas, escribanía, cocina, masadería, bodega y horno de pan, que ocupa un extremo del edificio, con chimenea exterior volada. El tejado es de losas, coronado por chimenea troncocónica, con caperuza y graciosa veleta de hierro (modernas). Al otro lado de la explanada, se levantan varios edificios de diferentes alturas (uno de ellos con escudo de armas y fechado en 1627) que, antes de ser habilitados como posada naturista, constituían espacios independientes: la fragua, la habitación de la prensa de vino, el granero y el almacén. La iglesia se levanta adosada a uno de sus laterales. Otras construcciones auxiliares completan el caserío: cuadras, yerbero, leñero, almacenes y un pozo de estructura inusual restaurado recientemente. El pozo propiamente dicho está cobijado al fondo de un edificio de alargada planta rectangular, gruesos muros de mampostería y escasamente iluminado (para mantener el frescor), fechado en 1868 según consta en el azulejo de la entrada.

FIESTAS Y TRADICIONES

Lastiesas Altas celebra sus fiestas el 13 de junio en honor a San Antonio de Padua. Participa también en la romería del Voto de San Indalecio, que llega hasta el monasterio de San Juan de la Peña un domingo de la primera quincena de junio.