Abena

Abena se sitúa a 876 metros de altitud, dando nombre a un valle que históricamente ha cobijado a núcleos como Ara, Binué y Artaso. Bajo la imponente silueta de la Peña Oroel, la localidad se despliega entre campos de cultivo que atestiguan su milenario pasado agrícola. Tras un periplo administrativo por diversos ayuntamientos (Binué, Navasa y Guasa), se integró definitivamente en el de Jaca en 1966.

Historia


Aunque su topónimo sugiere un origen en un fundo romano, su historia escrita comienza en 1051 como propiedad de Ramiro I. Sin embargo, el año 1242 marcó un hito: el noble Augerio de Olorón donó el valle al monasterio navarro de La Oliva. Esta vinculación cisterciense perduró hasta el siglo XV, cuando el control pasó al Hospital de Santa Cristina de Somport y, más tarde, a los dominicos de Jaca, antes de retornar a la Corona a finales del XVIII.

Patrimonio


La Iglesia de San Miguel Arcángel (1739) es una joya inesperada en el entorno rural.
El Espacio: Sorprende por su diafanidad y la luz que inunda su bóveda poligonal, creando un ambiente envolvente poco común en las parroquiales de la zona.
Arte Rococó: Custodia un conjunto de retablos de gran calidad realizados por el escultor local Juan Francisco de Ubalde, donde destaca el retablo mayor por su refinado gusto dieciochesco.

El núcleo se organiza a lo largo de una calle principal en pendiente. Sus viviendas, mayoritariamente de principios del siglo XIX, son un catálogo de los usos constructivos de la Jacetania: muros de piedra, tejados de losa y chimeneas troncocónicas.
Casa Basilio (1808): Posee una de las portadas más ricas de la comarca, decorada con relieves profusos y una inscripción religiosa dedicada a Ramón Pardo.
Oficios y Nombres: Casas como la del Herrero, Tejedor o Pelaire remiten a la antigua autosuficiencia del valle, junto a otras de fuerte arraigo como Casa Basilio o Casa Casbas.

Festejos


Los festejos se celebran en torno al 29 de septiembre (San Miguel). Es reseñable la romería a la ermita de Santa Quiteria (22 de mayo), escenario también de la comida de San Antón, donde los vecinos de los pueblos cercanos se reúnen para compartir un plato de judías blancas. Además, Abena mantiene su fervor por Santa Orosia, participando cada 25 de junio en sus celebraciones en Jaca e Yebra de Basa.