Historia
La huella del latín fraxinus (fresno) es omnipresente en esta localidad. No solo da nombre al pueblo, sino que ha generado un vocabulario propio que los vecinos han mantenido vivo:
El Fraginadero: Término utilizado para designar los almacenes de heno o paja, esenciales para la economía ganadera que ha sustentado al lugar durante siglos.
Dada su reducida población, Fraginal nunca tuvo una gran parroquia, sino un modesto oratorio dedicado a Nuestra Señora de los Dolores. Construido en el siglo XVIII para dar servicio a ambos barrios, se ubicó estratégicamente a medio camino entre el núcleo Alto y el Bajo.
Patrimonio
Arquitectura Sacra: Aunque hoy se encuentra en ruinas, todavía se puede apreciar la esbeltez de su espadaña, que antaño marcaba el ritmo de la vida espiritual en la umbría del valle.
Fraginal es un muestrario de la arquitectura popular más funcional y austera:
Fraginal Bajo: Formado por dos viviendas y bordas auxiliares. Destaca el uso de la piedra y las chimeneas troncocónicas, una de ellas especialmente estilizada y protegida por un "espantabrujas" de piedra para evitar la entrada de malos espíritus.
Fraginal Alto: Consiste en una única y robusta vivienda de muros gruesos y ventanas mínimas, diseñada para resistir el rigor del clima de montaña. En sus inmediaciones, los restos de un viejo horno de pan y la cercanía de la pardina de Fosato completan el paisaje histórico.
Festejos
Actualmente cuenta con 5 vecinos, pero el entorno ha cobrado nueva vida con la creación de una colonia moderna de chalets de verano en una zona fresca cercana al barranco canalizado. No obstante, el pueblo mantiene su identidad celebrando la Virgen de los Dolores el 19 de septiembre.