Patrimonio
La iglesia parroquial de San Fructuoso es uno de los edificios más singulares de la comarca por su mezcla de estilos y detalles misteriosos:
Fusión de Estilos: Combina la tradición lombarda (arquillos ciegos y bandas verticales o lesenas) con la decoración escultórica del románico jaqués (ajedrezado y crismón).
Relieves y Ménsulas: Posee placas esculpidas con entrelazos y figuras, incluyendo una representación de un abad. Algunas de estas piezas, como dos bóvidos y un crismón, parecen ser réplicas populares y toscas de la decoración de la Catedral de Jaca.
Vasijas Acústicas: En el ábside se encuentran cuatro anforillas de cerámica empotradas. Se cree que su función era mejorar la acústica del templo, quizá para un coro, aunque su escaso número las hace más simbólicas que efectivas.
Cerca del núcleo se encuentra la Ermita de Santiago, un ejemplo perfecto de románico rural sencillo del siglo XII. El pueblo, por su parte, se organiza en una calle zigzagueante que desemboca en la plaza de la iglesia.
Arquitectura de la Casa Altoaragonesa: Viviendas como Casa Lena (la más antigua), Casa Lacué o Casa Nicolás conservan el esquema tradicional: patios originalmente empedrados con cantos rodados y escaleras de piedra al fondo.
Patrimonio Recuperado: Barós ha sabido preservar su herencia funcional. Se mantienen en pie las antiguas escuelas (hoy centro social), la herrería que aún custodia su gran fuelle, y un bello conjunto formado por el lavadero y el pozo, protegidos por los tradicionales tejados de losa de piedra.
Festejos
Fiestas Mayores: Del 8 de septiembre (Natividad de la Virgen), famosas por su cena comunitaria en la plaza.
San Fructuoso: El 21 de enero, precedido por la tradicional hoguera en la víspera.
Fervor Serrano: El pueblo mantiene un vínculo sagrado con la montaña que lo cobija, participando anualmente en la romería a la Virgen de la Cueva en las entrañas de la Peña Oroel.