Patrimonio
La Iglesia de San Miguel es una de las joyas más representativas del románico rural de la zona (siglos XI-XII). Su valor radica en cómo fusiona diferentes corrientes medievales:
Influencia Larredeña: El exterior del ábside muestra un friso de rollos o baquetones y arquillos de medio punto sobre ménsulas. Estos detalles son típicos de las iglesias del Serrablo o del Gállego, que a su vez adaptaron el estilo de los maestros lombardos.
Evolución: Aunque su núcleo es medieval, en el siglo XVIII se le añadió una torre maciza y un profundo atrio. En su interior, el retablo mayor barroco rinde culto al arcángel con columnas decoradas con guirnaldas de flores.
El caserío de Lerés se organiza en un eje quebrado que conserva su empedrado original, lo que le otorga un sabor antiguo y auténtico.
Los Pasadizos: Es muy común encontrar pasadizos que atraviesan la calle con habitaciones situadas justo encima, optimizando el espacio de las viviendas.
Casa Cañardo: Destaca por una ventana que imita la forma de un arco conopial gótico, aunque técnicamente es un arco de medio punto con una peculiar escotadura central.
Casa Biu (1767): Es famosa por su portada, donde se pueden apreciar enigmáticos rostros humanos tallados en la piedra.
Defensas: Todavía se pueden ver restos de muros con aspilleras en edificios auxiliares, recordando tiempos en los que la vigilancia del valle era una necesidad vital.
Festejos
San Miguel Arcángel (29 de septiembre): Fiestas mayores en honor a su patrón.
Romería de Santa Orosia: Participan cada 25 de junio tanto en Jaca como en Yebra de Basa.
El Milagro de la Langosta: Quizá la tradición más singular sea la romería al santuario de Nuestra Señora del Solano (en Layés). Desde el siglo XVII, los pueblos del entorno se reúnen allí para agradecer a la Virgen haber librado sus campos de una devastadora plaga de langostas, celebrando una misa y una comida de hermandad el domingo de la Trinidad.