Historia
Hasta mediados del siglo XX, Astún era terreno exclusivo de pastores y algún esquiador aventurero procedente de Candanchú. La metamorfosis definitiva llegó el 18 de diciembre de 1976, cuando se inauguró oficialmente la estación de esquí. Situado a una cota de 1.725 metros, el núcleo de servicios actual ha convertido a este antiguo puerto de montaña en uno de los centros invernales más dinámicos de la Jacetania, permitiendo que miles de personas disfruten de las mismas cumbres que antaño cruzaron monjes y reyes.
Siglo XII: Alfonso I el Batallador confirmó la propiedad de estos pastos al Hospital de Santa Cristina de Somport.
Siglo XVI: Con la decadencia del hospital, Fernando el Católico concedió el puerto a la ciudad de Jaca en 1513.
El tratado de Las Mugas de 1526 obligaba a Jaca a pagar un canon a los pueblos franceses vecinos. Este acto ha derivado hoy en una ceremonia de buena vecindad y reconocimiento de mojones fronterizos entre Jaca y el Valle de Aspe.
Patrimonio
La frontera norte de Astún con los valles bearneses de Aspe y Ossau está marcada por collados cargados de historia. El más emblemático es el Collado de los Monjes (Col des Moines), eje de comunicación medieval entre el hospital-monasterio de Santa Cristina y su dependencia en Gabás (Francia).
Senda Jacobea: Todavía hoy se pueden recorrer tramos empedrados de la antigua senda que utilizaron miles de peregrinos transpirenaicos para cruzar hacia Compostela.
Prehistoria: La presencia humana es milenaria, como demuestra el monumento megalítico cercano al ibón de las Truchas, testigo mudo de los primeros pastores del Pirineo.
Debido a la persistencia de la nieve, Astún nunca fue tierra de labranza, sino de estivas (pastos de verano).