Historia
La historia de Atarés comienza con su conquista en el año 913 por el conde Galindo II Aznárez, integrándose en una red de fortalezas que protegían al joven condado de Aragón de las incursiones musulmanas. De aquel pasado militar sobrevive el nombre de la "Peña del Castiello", donde aún se adivinan las ruinas de la fortaleza del siglo X. Tras ser propiedad real, el lugar pasó a manos de la influyente familia Sanz de Latrás, quienes en 1625 obtuvieron el título de Condes de Atarés.
Patrimonio
La iglesia de San Julián es el centro neurálgico del pueblo. Edificada en el siglo XVI con un estilo gótico tardío, muestra con orgullo el escudo de los condes en su portada y bóvedas.
Arte Sacro: En su interior destaca un retablo mayor barroco (1696) de columnas salomónicas y el reciente hallazgo de la talla románica de Nuestra Señora de Atarés (s. XII).
La Torre y el Sol: El campanario, elevado en 1742, cuenta con un reloj de sol diseñado ingeniosamente en ángulo para captar la luz con precisión.
Espacios Señoriales: Junto a la iglesia se encuentra la Casa de los Condes, un edificio del siglo XVII que conforma uno de los rincones más evocadores de la Jacetania.
El caserío de Atarés destaca por su coherencia estética, utilizando piedra de las famosas canteras locales.
Arquitectura Tradicional: Las casas (como Casa Bernardo o Casa Simón) conservan la tipología clásica: tejados de losa y chimeneas troncocónicas. Destaca el lavadero restaurado, que ofrece, según los vecinos, la vista más "sobrecogedora" de la Peña Oroel.
La Leyenda de la Serpiente: El folclore local guarda la historia de una serpiente gigante que habitaba en una cueva de la Peña Oroel y que hipnotizaba a sus presas. Según el mito, fue vencida por un caballero que utilizó un espejo, haciendo que la criatura se hipnotizara a sí misma al ver su reflejo.
Festejos
El pueblo celebra sus fiestas del 23 al 25 de agosto (Natividad de la Virgen). Además, los 40 vecinos actuales mantienen el fervor por la ermita de San Miguel y participan activamente en la romería de San Indalecio hacia San Juan de la Peña cada junio.