Historia
En 1242, el señor del valle, Augerio de Olorón, decidió fundar en Ara el Monasterio de la Gloria, donando las tierras a la orden cisterciense de La Oliva (Navarra). Aunque los monjes abandonaron el lugar en 1460, su huella es imborrable:
Virgen de la Gloria: La imagen gótica del siglo XIII, joya del monasterio, preside hoy la parroquial.
El Molino de los Monjes: Se conserva su magnífico cubo y rodete de hierro. Es una pieza excepcional de la ingeniería hidráulica aragonesa, considerado uno de los molinos harineros más antiguos y mejor preservados de la comunidad.
Patrimonio
La parroquial de Ara es un edificio que engaña al espectador: su exterior, adosado a una imponente torre fortificada del siglo XI, es sobrio, pero su interior es un estallido visual.
Barroco Popular: En 1739 se llevó a cabo una redecoración integral que fusionó relieves de yeso policromado, pinturas murales y retablos dorados. El resultado es un espacio escenográfico diseñado para conmover al fiel.
Retablo Mayor: Obra de Juan Francisco de Ubalde (finales del XVIII), que corona la riqueza artística del templo.
El núcleo se organiza en torno a la Plaza Mayor, manteniendo un conjunto de arquitectura popular en piedra y losa impecable. Sus casas no solo son edificios, sino archivos de la vida social del valle:
Oficios Tradicionales: Los nombres de las casas preservan actividades hoy desaparecidas, como
Casa Cestero, Pelaire (cardador de lana), Tendero o Piquero.
Identidad Visual: Las fachadas lucen las características chimeneas troncocónicas rematadas con espantabrujas, símbolo de la protección del hogar pirenaico.
Festejos
Ara celebra sus fiestas el 14 de septiembre (Exaltación de la Santa Cruz). Además, la localidad ha recuperado con fuerza la romería al Santuario de la Virgen de la Cueva, un enclave místico situado en las entrañas de la Peña Oroel. Sin embargo la cueva se derrumbó hace algunos años y el encuentro suele realizarse en torno al parador.