Patrimonio
El tesoro arquitectónico más valioso de Osia se encuentra fuera del casco urbano, junto al cementerio. Es la ermita de San Juan Bautista (siglo XII), antiguamente la iglesia parroquial.
Influencia Jaquesa: El templo muestra el sello de la Catedral de Jaca en sus motivos de ajedrezado y bolas decorativas.
Relieves Misteriosos: Sus muros presentan relieves empotrados de forma errática que fascinan a los visitantes: varios símbolos de humanos, animales y vegetales, entre los que destaca por su belleza uno de flores entrelazadas, cuya delicadeza recuerda al trabajo de forja de las rejas románicas.
Pinturas Góticas: El ábside estuvo decorado con pinturas murales del siglo XIV, hoy protegidas en el Museo Diocesano de Jaca, que narran la fe de los habitantes medievales del valle.
La iglesia parroquial de Santa Lucía es una construcción mayoritariamente barroca del siglo XVII, levantada sobre un templo románico previo del que apenas quedan huellas. Al igual que muchos pueblos de la comarca, Osia fue incorporado por el rey Martín I al concejo de Jaca en 1397, convirtiéndose en un lugar de realengo cuyos impuestos ayudaron a reconstruir las defensas de la capital.
El pueblo se organiza de una manera muy particular: un trazado en forma de óvalo que se divide en dos pequeños núcleos, cada uno con su propia plaza, conectados por la Calle Mayor.
Arquitectura de Piedra: Las viviendas, muchas de ellas del siglo XVIII, lucen potentes "esquinazos" de sillería y ventanas enmarcadas en piedra.
Pasadizos y Chimeneas: El urbanismo es laberíntico, con habitaciones que vuelan sobre la calle creando pasadizos. En los tejados de losa no faltan las chimeneas troncocónicas, guardianas del hogar frente a los vientos del sur de la sierra.
Memoria Rural: Osia conserva su herencia preindustrial a través de la herrería, el horno de pan, el abrevadero y un antiguo molino harinero situado junto al río Segaral, piezas clave de la subsistencia de antaño.
Festejos
La comunidad mantiene viva su identidad con dos fechas clave:
13 de diciembre: Fiesta mayor en honor a Santa Lucía, patrona de la localidad.
20 de enero: Fiesta menor por San Sebastián, una celebración común en muchos pueblos del Pirineo.