Novés

Situada en la margen derecha del río Lubierre, en la llanura del Campo de Jaca, la localidad se encuentra a 826 metros de altitud, junto a la sierra de Novés, conocida por sus abundantes manantiales. Un agradable paseo arbolado da la bienvenida al visitante, introduciéndolo en un núcleo que ha sabido equilibrar su pasado como punto estratégico realengo con una arquitectura popular exquisitamente conservada.

Historia


La historia de Novés es una crónica de intercambios entre reyes y nobles. Tras pasar por las manos de la familia Cornel en el siglo XIII, el rey Martín I el Humano lo vinculó definitivamente a Jaca en 1397. Esta herencia militar aún es visible en el tejido urbano:

Patrimonio


Fortificación en Casa Zagal: En el escarpe donde se asienta la iglesia, todavía se pueden identificar restos de una antigua fortificación medieval que hoy forman parte de las paredes de Casa Zagal, recordando la época en que el pueblo era un bastión defensivo.

Las Antiguas Cárceles: La conservación de las viejas celdas locales es un testimonio inusual de la administración de justicia en los antiguos lugares de realengo.

Novés destaca por el respeto a sus usos constructivos tradicionales. El color de la piedra vista, los tejados de losa y las chimeneas troncocónicas (típicas del Pirineo para evitar que la nieve se acumule) definen su silueta.

Artesanía en la Herrería: A diferencia de otros lugares donde los oficios han desaparecido, Novés ha rehabilitado su vieja herrería, permitiendo que artesanos locales mantengan vivo el martilleo sobre el yunque.

Rincones con Arco: El casco urbano está salpicado de arcos de piedra que dan acceso a callejones íntimos, siendo el de Casa Saluzo uno de los ejemplos más bellos.

Espacios Comunales: El horno, el pozo y las escuelas —estas últimas reconvertidas en Centro Social— siguen siendo los pilares de la convivencia de sus 50 vecinos.

Festejos


San Antonio Abad (17 de enero): Fiestas menores que celebran el vínculo con la ganadería.

Natividad de la Virgen (8 de septiembre): Fiestas mayores que coinciden con el final de la cosecha.

El Voto de San Indalecio: Cada mes de junio, los vecinos sacan su cruz procesional para unirse a la romería que se dirige al Monasterio de San Juan de la Peña, renovando un pacto secular con la historia de Aragón.