Patrimonio
La iglesia parroquial de San Pedro es un edificio de múltiples capas históricas. Aunque el templo actual se reconstruyó en 1587 y se reformó en el barroco, conserva una pieza excepcional:
La Torre Románica (s. XII): Es un ejemplo puro del "románico jaqués". Su cantería de alta calidad y sus ventanales geminados (partidos por una pequeña columna) en el cuerpo de campanas demuestran la influencia directa de la Catedral de Jaca en las iglesias rurales del valle.
El Retablo de los Tornés: Realizado hacia 1720 por los maestros jacetanos José y Juan Tornés, destaca por representar a San Pedro sentado como Papa, una iconografía poco común en el ámbito rural.
A pesar del paso del tiempo, la iglesia custodia una importante colección de lienzos del siglo XVII. Son pinturas de gran formato que, aunque oscurecidas por los años, representan un patrimonio artístico inusual para una localidad de su tamaño.
El casco urbano es pequeño pero de un "sabor popular" intacto:
La Plaza y el Pozo: El corazón del pueblo lo forman tres viviendas tradicionales dispuestas alrededor de una plaza y un antiguo pozo que todavía hoy presta servicio.
Estética Pirenaica: Las casas (como Casa Gil, Jarné o la Abadía) lucen puertas adoveladas y ventanas con detalles góticos, bajo los característicos tejados de losa de fuerte pendiente para desalojar la nieve.
Festejos
Históricamente, Binué se activaba el 22 de julio con la romería a la hoy arruinada ermita de la Magdalena. Actualmente, el pulso del pueblo se mantiene con la fiesta mayor de la Natividad de la Virgen (8 de septiembre), reuniendo a los descendientes de las casas que antaño daban vida a este rincón de la Val de Abena.